Historia de una gran ciudad

Desde el primer asentamiento romano hasta nuestros días, Medina de Rioseco ha sido testigo y protagonista de los principales acontecimientos históricos.

Sin duda, el momento de mayor auge coincide con el Almirantazgo de Castilla desde finales del siglo XV, en que Alfonso Enríquez establece su sede en la entonces villa, hasta casi el siglo XVIII.

Los once miembros de la dinastía Enríquez, que ejercieron el señorío de la villa, marcaron la ascensión y el auge de la misma, y son punto de referencia imprescindible de su memoria histórica.

El primer asentamiento humano de Medina de Rioseco se remonta al Neolítico. Rioseco siempre ha sido de por sí punto de comunicación que unía a la meseta con las zonas del norte. Esta ciudad ha sido punto clave de acontecimientos históricos de gran importancia.

En tiempo de los romanos Medina de Rioseco era un cruce importante de vías que unían el noroeste y centro peninsularCon los visigodos y debido a su intensa vida comercial se la conocía como la “forum egurrorum”, plaza de los mercados. La expansión y repoblación, iniciada por los Reyes de León en Tierra de Campos durante el Siglo IX, dio lugar al nacimiento de la actual ciudad.

El hecho de estar enclavada en una encrucijada de caminos hizo que la villa, en esos momentos de realengo, creciese en importancia.

Juan I dota de escudo a la villa en el s. XIV, donde se alternan un castillo sobre campo de gules y una cabeza de caballo sobre los claros de unas almenas. También la distingue con los títulos de Muy Noble y Muy Leal.

En 1.424 D. Alfonso Enríquez establece en Medina de Rioseco la sede de su almirantazgo. Bajo la tutela de los Enríquez se celebran ferias y mercados, y durante los siglos XV y XVI la Ciudad de los Almirantes goza de una época de extraordinario esplendor artístico y económico. Se la llegó a conocer como “La Ciudad de los mil millonarios”.

El ducado, la edificación de templos catedralicios, palacios y casas señoriales y el establecimiento de talleres de los artistas y artesanos más importantes del momento la situaron como un lugar privilegiado.

Durante la Guerra de las Comunidades Medina de Rioseco jugó un papel fundamental. La seguridad de sus muros y el poderío del almirante hicieron que fuese el lugar elegido por el Cardenal Adriano, regidor del reino en ausencia del emperador Carlos, para refugiarse en la villa el 15 de octubre de 1520, huyendo de la hostilidad de la Junta Comunera.

A mediados del Siglo XVII Felipe IV le concede el título de Ciudad en consideración a los muchos, buenos y leales servicios que el Concejo ha hecho a los Reyes.

El 14 de julio de 1.808, el cerro del Moclín fue testigo de la primera batalla campal libradacontra los franceses en la Guerra de la Independencia, con victoria de éstos últimos, a esta batalla se la denominó La Batalla de Moclín.

Cien años más tarde se abre el Canal de Campos, ramal del Canal de Castilla, obra fundamental de la ingeniería española en el s. XIX, que sumaría a la comarca terracampina a la Revolución Industrial.

La aparición del ferrocarril contribuiría a un mayor desarrollo económico e industrial de la Ciudad, frenando paulatinamente la utilización del canal como medio de transporte de mercancías y pasajeros.

Desde hace unos años la ciudad se ha consolidado como un referente en la restauración y conservación del ingente patrimonio histórico-artístico que atesora y un lugar idóneo para disfrutar del arte, la naturaleza y el ocio.